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Precandidata a Diputada Nacional

en la Provincia de Buenos Aires


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El atentado a Cristina K y el papel de la izquierda

Por Roberto Saenz (leer en Izquierda Web)


Primera parte: informe

El primer hecho es que hubo un atentado de tipo reaccionario, fascistoide, gravísimo, contra una vicepresidenta. Como antecedente solo hay un atentado a un Hipólito Yrigoyen geronte en su tercera presidencia, en el 28 o 29; después hubo un atentado contra Alfonsín cuando ya no era presidente, en el 91. Es gravísimo el hecho porque, aunque fuera una consecuencia indirecta –no directa, porque no hubo una organización por detrás– del clima de polarización, como símbolo es una manera reaccionaria y violenta de resolver problemas políticos y sociales. El deber elemental de tomar las calles

Es evidente que la idea de un lobo suelto, o un hecho azaroso, como si le hubiera caído rayo a Cristina, es ridícula y abstracta. El atentado es producto de una serie de circunstancia políticas, de la ruptura de los consensos burgueses, que después vamos a desarrollar, y que si se hubiera concretado hubiera sido gravísimo, hubiera desatado una situación reaccionaria, una coyuntura claramente reaccionaria, eventualmente con elementos de militarización por “la seguridad”. Habría abierto la puerta, eventualmente, a las fuerzas armadas (al menos a algún tipo de presencia mayor).

Y, probablemente, habría desatado una movilización con velas y silencio, que sí habría sido de unidad nacional, hasta por el simple hecho de que la oposición de derecha se habría sacado de encima a Cristina K…. Por suerte, sucedió todo lo contrario. Y lo que desató fue una bulliciosa movilización de masas en repudio al atentado. Todo lo demás sobra: que el gobierno lo utiliza, etc., todo eso es obvio pero es secundario; como participamos de la movilización y vimos a la gente, sabemos que cuando llegamos la Plaza estaba repleta de gente independiente, sin banderas.

Hubo una semi-convocatoria a las corridas de algunas corrientes ligadas al kirchnerismo, también de muchos sindicatos, estuvimos al lado de la UOM que le gritaba “paro general” a la CGT, pero hubo muchísima gente independiente. Y ninguna otra definición que no sea de secta podrida de derecha puede decir que esa no fue una manifestación ultra progresiva y democrática, que además se vivía así, en la calle y en el partido: convocamos en dos horas y armamos una columna hermosa, juvenil sobre todo, que reflejaba la alegría de que estábamos haciendo las cosas bien y que había que salir a las calles inmediatamente contra el zarpazo reaccionario.

Cuando hay un atentado fascista hay que salir, no hay otra discusión. El método de resolución de conflictos políticos por medio del asesinato, de una figura política que no nos gusta pero es representativa de sectores de la voluntad popular, es “fascismo” (un método fascistoide). Yo hacía un chiste ayer en la reunión de medios y figuras nacional: nadie va a pegarle un tiro a figuras que en la actualidad, todavía al menos, no tienen realmente gravitación; les van a pegar un tiro –por una suma de condiciones agregadas, la polarización, etc.- a las figuras políticas de masas que son, precisamente,nos guste o no, figuras burguesas como Cristina K (que en realidad es una de las principales figuras burguesas del país hoy sino la principal[1]).

Los hechos son los hechos. Es muy fácil saber que hubiera habido dos desenlaces completamente distintos dependiendo de las circunstancias (en este caso el análisis contrafáctico es relativamente simple). No estar en las calles el viernes fue un crimen político mayúsculo que cometió el FITU, un crimen con forma “sectaria” y contenido de derecha, sólo para después ir a llorar al otro día al Parlamento y firmar vergonzosamente la paz social en la Legislatura de la Ciudad. Yo hubiera ido también al Parlamento, aunque no le diría al partido de firmar la paz social… Pero no estar en la calle el viernes 2 e ir al Parlamento el sábado 3 fue un curso de derecha, horrible. Frente a un hecho fascista, sea un magnicidio o un hecho de menor escala, tenés que tomar las calles; es un reflejo revolucionario elemental.

Al tomar las calles obviamente se evitó el giro reaccionario, y para mí la coyuntura quedó colocada un poco más hacia la izquierda aunque el ajuste, lógicamente, continúa y va a continuar sino redoblarse[2]. Se generó una marcha democrática por la izquierda.

Obviamente hubiera sido mil veces mejor que la CGT llame a paro general, para que entre la clase obrera en la lucha democrática. Es obvio que habló el gordo Daer con Alberto, “hagamos feriado, no paro general, para que no entre la clase obrera, para que la clase obrera no se politice.Postergaron un supuesto llamado al lunes 5, solo para posteriormente desactivar toda posible medida de lucha en repudio al atentado…

Los acontecimientos del jueves y viernes son políticos por antonomasia, y las luchas reivindicativas no lo son, y los tipos se cuidan como de hacerse en la cama de que la clase obrera entre en la liza política, evitan que se politice (que en la acción se saque de la cabeza todas las telarañas y los elementos de atraso político y cultural).

Se convoca a feriado, la movilización fue hermosa y fue muy grande, pero no fue un paro general, te quedás en casa; ¿entonces qué es lo que ocurre?, que la clase obrera tiene cualquier cosa en la cabeza porque no hace una acción colectiva. No es lo mismo las compañeras y compañeros que aun con una conciencia limitada se movilizaron el otro día, que los que se quedaron en la casa escuchando las boludeces que dice TN o diciendo “ojalá la hubieran matado a la chorra”… Las consignas democráticas no son fáciles en la clase obrera porque son políticas; aparecen más indirectas que las reivindicativas (las económico sociales).

La otra idiotez con que hay polemizar fuertemente con el FITU es que fue una movilización de desunión nacional, no de unión nacional; eso era facilísimo darse cuenta porque prendías la tele y estaba Tetaz y otra idiota de Juntos diciendo “no, fue un autoatentado, fue armado, es una pistola de agua, yo no les creo nada a los K”, y los periodistas de TN, unos más jovencitos, empezaron a decirle “pará, pará”.

Toda la reacción de los tipos fue gorila hasta la maceta, por dos razones: una por electoralismo, porque temen que esto le sume puntos a Cristina, pero también por una razón mucho más de fondo que tiene que ver con las relaciones de fuerzas y la ruptura del consenso burgués; después lo retomamos, pero lo que no hubo fue unidad nacional a partir del hecho, y ese es un dato enorme, importantísimo. Cuando estábamos viendo cómo era la convocatoria, porque no queríamos ir a un acto de unidad nacional, evidentemente, una compañera del partido periodista nos avisó “Cambiemos acaba de confirmar que no marchan”; ahí decidimos convocar con todo, porque efectivamente si había una acción de unidad nacional hubiera sido peligroso, te hacen el abrazo del oso.

En las marchas de unidad nacional salen todos los políticos burgueses abrazados adelante, y arrastran a la sociedad detrás de la unión sagrada, la unión patriótica, lo que sea. Cuando empezó la IGM, todo el mundo con la socialdemocracia, cada uno en su país, defendiendo a su país. Charlie Hebdo también, tuvimos posición contra el atentado pero decidimos no marcharporque era una marcha antimusulmana indiscriminada en defensa del Estado francés.

Acá es un dato enorme que no hubo unidad nacional, a pesar de que casi matan a la vicepresidenta; es un escándalo, eso agranda la grieta, no la achica. Eso le daba otro carácter a la jornada, un carácter ultraprogresivo, un carácter democrático extraordinario: están los que están con el “fascismo”, y los que estamos con las libertades democráticas. Lo del FITU es una bancarrota, es de derecha; tuvieron el reflejo electoralista porque tienen miedo de que Cristina les saque votitos: ¡te los va a sacar igual, idiota!, ¿qué querés?, vos no sos Cristina. Aparte el PTS se hizo encima, son un grupo de cobardes, cada día vacilan más; el PO tiene otra posición, de tipo esquemática, de que todos los burgueses son iguales porque son burgueses, los presionó, el PTS se asustó, y no salieron.

Por lo demás, también es falso que hubiera sido una marcha en apoyo al gobierno. Obviamente Cristina K es la vicepresidenta del FdT. Pero la marcha fue, centralmente, en repudio al atentado, no un acto oficialista (incluso en la forma, el documento que se leyó a las 17 hs., fue un documento oficialista pero leído por una actora…). La participación de sectores independientes fue enorme y el clima era democrático general.

Volviendo a la cuestión anterior, es fundamental entender por qué fue un evento de desunión nacional. No fue por el tema electoral; ese es el elemento epidérmico. Más de fondo, la desunión es porque hay un sector de la burguesía, vinculado a Brasil, o que mira cada vez más a Brasil,que está sacando la conclusión de que es muy difícil cambiar las relaciones de fuerzas con esta democracia burguesa. No quiero decir que nunca con la democracia burguesa se puedan cambiar las relaciones de fuerzas, porque en Europa pasa, y acá con el menemismo también. Pero en esta democracia burguesa, reforjada por el Argentinazo, tenés que ir a un giro bonapartista, a la ruptura de los consensos en ese sentido, porque la polarización es eso también. No es solo los de arriba y los de abajo, también comienza a haber cierta división burguesa todavía en sectores minoritarios pero no desechables acerca de si se mantiene el régimen democrático burgués, que hace muchas concesiones democráticas a las masas (aunque con trampa y de todo), o si se va a regímenes más bonapartistas. Eso es Bolsonaro, lo que está en discusión esta semana es eso: si Bolsonaro se impone ante la pasividad criminal del PT, se puede ir a otro régimen político, puede ser una derrota para la clase obrera brasileña, que es un gigante (todo esto dicho en potencial, como una de las tendencias en obra, pero es de mal político revolucionario el que desecha los peligros[3]).

El problema que hay de fondo es ese, no es solo electoral: la Bullrich, Macri hasta cierto punto (quizás todavía no del todo definido), aunque no Larreta y los radicales que son parte del consenso burgués; también Milei y Espert, pero todavía son marginales, dicen “a este país de mierda, si no hacemos un zarpazo reaccionario no lo cambiamos”; “es un país ingestionable”, y Cristina y el peronismo son un obstáculo en un punto para eso, porque tiene correlaciones que vienen de los sindicatos, los movimientos sociales, etc., que son una complejidad. Dominan, explotan, están aplicando ahora un duro ajuste recesivo con Massa, incluso desmoralizan a su base social por hacerlo y confunden aun más a los trabajadores, pero de una manera que a la burguesía parece no alcanzarle…

Y todo el tiempo Argentina es un zucundum, es reivindicativo, no hay conciencia socialista, pero hay una tradición de lucha que quieren quebrar.La burguesía tiene que liquidar la tradición de lucha de la clase obrera argentina. Si eso se reemplaza, todo lo económico se ordena.

Entonces, fue grave, gravísimo, que el FITU no estuviera en la movilización del viernes (no fue un error táctico, fue algo muchísimo más grave: un error sectario de base electoralista, oportunista). Puede haber gente que no lo entienda (aunque tenemos el reflejo que mucha gente repudió la inacción, la pasividad de ellos). Pero lo del FITU fue una capitulación política, por cobardes y por electoralistas. Porque además, estaba el oficialismo, y de la oposición el único partido era el Nuevo MAS; si iba la izquierda, había miles de izquierda y entonces era un acto donde le peleábamos el repudio a los K: ¿sabés cómo habría calificado eso a la izquierda?

Pero son unos cobardes que creen que van a ganar a las masas electoralmente; sin rozarse con las masas “peronistas” en la calle. No se gana a las masas solo con la papeleta electoral, desde arriba, si no estás en la calle codo a codo con las masas, es elabc. Nuestro partido, de menor envergadura todavía que la suma del FITU, tiene otra sensibilidad; pero si hubiera ido toda la izquierda hubiera sido cualitativo.

“Todavía no hay fascismo”, lógicamente.Pero atención: hechos como este generan antecedentes, pueden generarlos dependiendo de los desarrollos.

¿O se creen que los gobiernos reaccionarios, bonapartistas, nacen de un día para el otro sin antecedentes? El camino de un giro a la derecha se forja con un montón de eventos reaccionarios, en lo posible sangrientos, que pasen impunemente. La reacción se forja así, no se decreta un día que se terminaron las movilizaciones, que se limitaron los derechos democráticos. Sólo hay lucha de clases directa y organización de los de abajo en el contexto de mínimas libertades democráticas.

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Información y Propuestas

Que la crisis la paguen los capitalistas

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Una alternativa. Un proyecto de izquierda

La agenda política y económica del gobierno de Alberto Fernández está lejos de tener como foco las condiciones de vida de los de abajo.
A lo largo del 2020 y lo que va del 2021 el deterioro en las condiciones de vida de las y los trabajadores y los sectores populares es enorme; mientras tanto el gobierno le ha garantizado a los empresarios ganancias millonarias.

El Frente de Todos se ha hecho cargo de la deuda que contrajo Macri con el FMI y se encamina a un acuerdo con el organismo de crédito que implica reformas estructurales a cambio de ampliar los plazos de pago. Es decir: poner al país bajo la tutela del Fondo para aplicar las contrarreformas laborales y jubilatoria y desfinanciar más la salud y la educación para destinar todos esos recursos al pago de los buitres.

Mientras tanto, la inflación que este año se calcula en un 50%, deteriora aceleradamente el poder adquisitivo de los salarios: ¡Los precios vuelan! El descongelamiento de las tarifas anunciado por el gobierno para garantizarle a los capitalistas ganancias en dólares aplasta cada vez más los salarios de millones de trabajadores, que sobreviven con ingresos por debajo de la línea de pobreza o que cada vez les cuesta más llegar a fin de mes.
Los precios de los alimentos, combustibles y servicios están todos dolarizados para beneficio de los empresarios, mientras que los ingresos de los trabajadores perdieron por goleada contra la inflación del año pasado y este año el gobierno pretende que queden en un 30%.Todo esto con la complicidad de la CGT,la CTAy la dirigencia sindical tradicional que aplasta a las y los trabajadores y pretende que la crisis la paguemos los de abajo.

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A pesar de que la Argentina produce millones de dosis para empresas farmacéuticas como Astrazeneca, el país se encuentra ante la segunda ola de la pandemia con muy bajo porcentaje de la población vacunada, lo que deja a los trabajadores y trabajadoras indefensos frente al virus. Para el gobierno, la propiedad privada de las patentes está antes que la salud de la población.
Por su parte, Juntos por el Cambio carga con la responsabilidad de haber endeudado al país por 44 mil millones de dólares, facilitando la fuga de divisas en favor de los especuladores financieros y empresarios. Los trabajadores le dijeron ¡basta! a su proyecto neoliberal el 18 de diciembre de 2017 cuando el intento frustrado de reforma jubilatoria y luego en las elecciones de 2019.

Los “libertarios” de Espert y Milei son unos derechistas reaccionarios que se presentan como “antisistema”, pero trabajan para la gran patronal. Son los “bolsonaros” argentinos que pretenden engañar a la juventud y explotar los prejuicios que dividen a la sociedad en falsas oposiciones, cuando la verdadera oposición es entre los capitalistas por un lado y los trabajadores, las mujeres y la juventud por el otro.

Necesitamos un proyecto desde abajo, socialista y de izquierda, que ponga por delante los problemas de la mayoría de la sociedad, de los que hacen funcionar al país, que somos los trabajadores y trabajadoras, como quedó demostrado a lo largo de la pandemia. Un proyecto que le dé perspectivas de futuro a la juventud, bienestar a los jubilados, y que garantice a las mujeres y a las diversidades igualdad de derechos y que termine con los femicidios. Un proyecto de izquierda que ponga el foco en las necesidades de las y los de abajo para que la crisis la paguen los capitalistas.



¡Vacunas para todos ya!

Estatización de las empresas que las producen y anulación de las patentes. Aumento inmediato del presupuesto de salud y de salario para el personal sanitario.
En el país se producen millones de vacunas para que las grandes empresas farmacéuticas hagan negocios mientras que en Argentina faltan vacunas. Es urgente tomar medidas de emergencia sanitaria para atenuar los efectos de la segunda ola y prevenir la propagación de las cepas que ya tienen transmisión comunitaria, como la cepa Manaos o la británica. Por eso proponemos estatizar empresas como Mabxience que produce los activos de las vacunas y que el Estado garantice los insumos para su fraccionamiento.
Proponemos la triplicación del presupuesto de Salud y el aumento inmediato del salario para el personal sanitario, financiado con impuestos a las grandes empresas y fortunas y mediante el no pago de la deuda externa.

Aumento del presupuesto para la educación

Luego de un año de pandemia quedó claro que el gobierno de Alberto Fernández no invirtió un centavo en la educación pública. Los edificios se caen a pedazos, los insumos sanitarios escasean y el proceso de educación y aprendizaje se ha deteriorado fuertemente, además de los trastornos psico-sociales que generan la falta de ámbitos de socialización en les niñes y jóvenes.
Apoyamos y alentamos la pelea de la comunidad educativa en la exigencia de construcción de aulas, escuelas y edificios, a la vez que insumos sanitarios y condiciones integrales para garantizar el acceso seguro a la educación pública y gratuita.Y también la apertura de la cursada presencial con todas las condiciones sanitarias en los primeros años de la Universidad. Proponemos la triplicación del presupuesto educativo para garantizar una educación de calidad y segura, financiado con impuestos a las grandes empresas y fortunas y mediante el no pago a la deuda externa.

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Basta de femicidios

Presupuesto para combatir la violencia de género. Destitución de jueces y funcionarios que amparan a los violentos.
Durante la pandemia han crecido exponencialmente los femicidios. Hay que ponerle un freno a este flagelo. El movimiento de mujeres viene de la conquista del derecho al aborto y debemos tomar en nuestras manos la enseñanza fundamental de esta pelea: las conquistas se obtienen en las calles. Justicia por Úrsula, Ivana, Guadalupe y por todas. ¡Ni una menos!

No al pago de la deuda externa

Ruptura con el FMI. ¡Que la crisis la paguen los capitalistas!
El gobierno de Fernández y el Frente de Todos aceptaron la estafa de Macri y el FMI y encaminan el país al pago de la deuda por 44 mil millones de dólares. Por si esto fuera poco, quieren cerrar un acuerdo por diez años que implica la sumisión a los mandatos del organismo de crédito. ¡Es necesario decir basta! No podemos permitir que sigan hipotecando el futuro del país y de las futuras generaciones de trabajadores para garantizarles las riquezas a los especuladores financieros y a los organismos imperialistas.
Proponemos el No pago de la deuda externa y la ruptura con el FMI. Que todos los recursos y riquezas del país se destinen a solucionar los problemas y necesidades de los de abajo: las y los trabajadores,las mujeres y la juventud. Y que la crisis la paguen los que la generaron: los capitalistas.

Sobre Manuela Castañeira

Mi nombre es Manuela Castañeira, soy Licenciada en Sociología, egresada de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y trabajadora no docente.

Me considero socialista y feminista. Mi compromiso es defender los derechos de los trabajadores, las mujeres y los jóvenes.

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